Reforma Laboral: La responsabilidad del día después

Oía el otro día a José María Fidalgo en la tertulia de Onda Cero decir que estamos en un momento en el que, políticamente hablando, no se puede hacer de cada cuestión un proyectil. Totalmente de acuerdo. Es más, yo ampliaría su reflexión a todos: a los partidos políticos, a los sindicatos, a las organizaciones empresariales,… y también a usted, a mí y a todos los que damos cuerpo a la sociedad española. La confrontación ideológica tiene la base que sólo quieren darle sus portavoces, no la que refrendan con su gestión ni la que pedimos desde el espacio micro de la empresa, de los trabajadores y de las familias.

El quid de la cuestión de la reforma está en lo que comenta Eduardo Gómez de Enterría en nuestras páginas: en la responsabilidad con la que leamos, la interpretemos y la apliquemos.

La tragedia de sillón, la que consumíamos desde la seguridad que da la distancia, se nos ha instalado al ladito mismo, convirtiéndose en una angustiosa realidad para más de cinco millones.

¿No pide esta situación una cohesión, una responsabilidad y una generosidad, alcanzadas por convencimiento individual y colectivo, que nos haga pensar en plural y no en singular?

Ciego hay que estar para no verlo o muy malo se ha de ser para negarlo, porque detrás de cada empresa que cierra, de cada autónomo que no llega y de cada trabajador que está parado hay personas con un día a día que se ha detenido en seco y que hasta ayer bien podría haber sido el nuestro.

¿Y esta reflexión a cuento de qué? Pues a cuento de que ya tenemos reforma laboral y, sinceramente, creo que nos la merecemos. No sé si es buena o mala pero sí que es necesaria, porque nos va a dar el empujón (brusco, eso sí) para ser más eficientes. Y eso lo sabemos todos. Lo ideológicamente correcto parece ser lo de siempre, como si con ideologías se pudiera dar de comer. El quid de la cuestión de la reforma está en lo que comenta Eduardo Gómez de Enterría en nuestras páginas: en la responsabilidad con la que leamos, la interpretemos y la apliquemos.

Fuera de tono son las manifestaciones de algunos representantes de sindicatos y patronal que están echando una leña al fuego –los proyectiles que antes comentábamos- innecesaria, gratuita y peligrosa. Ni todos los trabajadores esperan a terminar la prestación del paro para aceptar un empleo ni todos los empresarios despiden arbitrariamente. No confundamos excepciones con la norma general.

La prudencia bien podría ser hija de la responsabilidad y ojalá ambas fueran valores que cultivemos juntos en pro de un futuro mejor para todos. Es el momento de demostrar que, de verdad, somos socialmente responsables.

Acerca de Maite Sáenz Blanco

ORH Grupo Editorial de Conocimiento y Gestión es mi proyecto profesional y vital, en el que reflejo mi forma de entender las relaciones empresa-empleado. Colaboro en numerosas iniciativas relacionadas con la Función RH tales como Top Employers España y Merco, y participo como jurado de distintos premios (Fun¬dipe, Empresa Flexible, Blogosfera RH, etc.). Mi trayectoria como periodista siempre se ha desarrollado en el entorno de la información especializada en gestión y, más concretamente, en la dirección de personas en las organizaciones. La mía es una carrera de fondo en la que la meta no es lo importante sino el camino recorrido.

Publicado el marzo 4, 2012 en LABORAL, Relaciones Laborales y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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