Archivo de la categoría: MOTIVACIÓN

Busca en tu interior, pero de casa se viene llorado

Fco. Javier Cantera Herrero
Presidente de Grupo BLC y de la 
Fundación Personas y Empresas
www.javiercantera.com
twitter@canteraleonardo

Cuando en el entorno hay más variables que constantes, cuando el azar es muy incierto y el destino no es propicio, cuando la suerte es muy esquiva y lo que ofrece la sociedad no es muy apetecible, es natural volver la vista a la fuerza interior como nuestro motor vital.

En Psicología utilizamos el término “Locus de control” para expresar el grado en que una persona percibe que el origen de su conducta es interno o externo. Aunque en la realidad es la mezcla externo/interno (el azar y la necesidad) el verdadero origen y explicación de nuestra conducta, es ahora cuando más podemos influir desde el desarrollo personal. Acabo de leer el libro “Busca en tu interior” de Chade Meng Tan que es un ingeniero que trabaja en Google desde su inicio y que ahora es el responsable de los programas de crecimiento personal de Google, y me ha ratificado que es el momento de crecer y desarrollar nuestras variables personales si queremos ser mejor profesional.

La productividad y la creatividad necesarias en esta economía “post burbuja” están en la fuerza de nuestra autoestima y en el conocimiento de nuestras capacidades más que en las oportunidades externas. El entorno está seco de oportunidades “clásicas” debemos reinventar las necesidades desde el conocimiento interno.

Son momentos de “trabajarnos” como personas si queremos generar oportunidades en el entorno, de reinventarnos como profesionales desde el conocimiento personal y, fundamentalmente, de “ser” más personas para “tener” más posibilidades profesionales. Sin duda, hay que “bucear” en nuestro interior, sanar nuestros miedos y, ante todo, crear una autoestima fuerte para contrarrestar a un entorno pobre. Como decía Lao Tse: “En la inacción, toda acción se vuelve posible”, y hemos podido observar la importancia de sentirse capaz para generar futuro profesional.

Ahora bien, ¿es suficiente con trabajarse como persona para conseguir oportunidades de mercado o posibilidades de crecimiento profesional? Yo creo que no es suficiente. Como hemos dicho anteriormente, la realidad es una mixtura de control interno/control externo y es un simplismo decir que invertir solo en la autoestima y el desarrollo interior es suficiente para evolucionar en estos trágicos momentos. No vale solo con el desarrollo interior, este es condición necesaria pero no suficiente para ser un buen profesional.

Mi pragmatismo palentino me lleva a tomar precauciones frente a tantos libros de autoayuda, gurús de tres al cuarto, y creadores de fábulas animadas de ayer y hoy, prefiero pasar a una visión más realista de nuestro desarrollo personal. Siendo un convencido del desarrollo interior, creo que estamos abusando de tanta felicidad, emocionalidad, meditación y optimismo. Está bien poner foco en la felicidad, ser emocional, poner interés en la reflexión o en la conciencia plena y ser optimista, pero con sentido común. De aquí mi expresión “De casa se viene llorado”, pues a veces tanto desarrollo interior encadena una visión idílica del desarrollo: ¿Vale sólo con trabajar la autoestima para tener una nueva oportunidad de trabajo?, ¿Con el desarrollo como persona voy a encontrar una posibilidad de negocio?. Yo creo que hay que ser más realista y pensar en una visión más paradójica. Hay que combatir una visión estrecha de la felicidad, de lo emocional, de la meditación y, por supuesto del optimismo.

Y es aquí donde trato de explicar el daño que podemos hacernos creando un mundo irreal desde una visión panteísta y “buenista” del desarrollo. En el impresionante libro de Aldoux Huxley: “Un mundo feliz”, podíamos observar como la felicidad no era un fin de la humanidad, sino un medio para su desarrollo, que Huxley describió con este aserto:”La gente es feliz, tiene cuanto desea y no desea lo que no puede tener”.

Pero nuestra estructura humana siempre desea algo diferente, por tanto no me vale la visión utópica de que “si te conoces más vas a ser más feliz…”. Creo que en el afán de explicar el sentido de la vida, hoy manejamos cuatro mitos a derribar, que están de moda por la necesidad humana de tener ideas que expliquen la vida, sin pensar que hay que tener también vida que explique tus ideas:

1. El mito de la felicidad. ¿Cómo se puede ser feliz si no aceptamos que en algún momento podemos dejar de serlo? La observación de la felicidad perpetua es ilógica y me atrevería a decir que insana. Como vimos con Aldous Huxley, la felicidad es una sensación momentánea y que nosotros mismos nos cansamos de ser felices. Querer únicamente ser feliz cuando nos va mal en los negocios y en la sociedad es una huida hacia adelante. Sin duda que hay que perseguir la felicidad y poner foco en su consecución, pero sin obviar que la vida es un camino que pasa por muchos desiertos para disfrutar de esplendorosos oasis. Ser feliz no implica no tener situaciones de infelicidad. Ser feliz es pensar que mientras se es infeliz se está a un paso de obtener otros momentos de felicidad. De ahí la importancia de venir llorado de casa: las empresas actualmente ofrecen momentos infelices, pero depende decidir cómo vivir esos momentos. No se puede pretender que en el entorno profesional todo vaya a ser felicidad: más bien al contrario. Los pequeños placeres primarios (PPP) son unos grandes dispensadores de felicidad. Desde que amanece que no es poco, hasta el café con olor intenso, la sonrisa del compañero o las gracias de un cliente. Hay que saber cifrar la felicidad y desde casa hay que venir al trabajo con una visión posibilista de lo que me puede ofrecer el trabajo. Debemos crecer internamente modificando nuestro concepto de felicidad si queremos obtener unos mejores réditos personales. No son momentos de grandes éxitos profesionales, grandes ganancias, estupendas valoraciones de clientes ni de grandes inventos. La felicidad se dispensa en frascos pequeños.

2. El mito de lo emocional. Cuando tuve la ocasión de presentar en público por primera vez en España a Daniel Goleman en el año 1996 estaba obnubilado por el discurso. Todos habíamos hablado de lo emocional, pero Daniel hizo la gran contribución de dotar a algo natural de un discurso adecuado. Pero desde entonces hemos caído en una manía de destacar sólo lo emocional: antes la emoción se estudiaba poco porque era acientífica (me acuerdo de alguna disputa en la Facultad de Psicología por defender la importancia de la emoción) y hemos pasado a centrarnos sólo en lo emocional. Mi pragmatismo palentino vuelve a salir para decir que lo emocional necesita de lo racional. No podemos focalizar la realidad sólo desde lo emocional, la realidad necesita de la comprensión racional. Lo racional sin olvidar lo emocional es lo completo, pero visualizar la realidad solo desde lo emocional nos encadena al dolor sentimental. Hay que venir de casa habiendo superado la percepción de lo racional como un corsé y lo emocional como lo libre. No hay nada más esclerótico que la visión “uniemocional” de la realidad. Todo nos ofende y todo nos hunde, cuando lo habitual es que racionalicemos los porqués y los cómos, y superemos la dura realidad. El equilibrio emocional/racional debe prevalecer para un adecuado desarrollo interior, como expresa Sherlock Holmes:”Cuando eliminamos la solución lógica a un problema, lo ilógico aunque posible es irracionalmente cierto”. Lo emocional necesita expresarse racionalmente.

3. El mito de la conciencia plena. La meditación y el ejercicio de la conciencia plena es una gran oportunidad para descubrir tu interior. Estas actividades humanas son necesarias para contrarrestar la vorágine de actividad superflua y multitarea que nos rodea en el día actual. Pero no debemos pensar que la conciencia plena es mágica para responder a un mercado y/o sociedad tan tenso y activo. Hay que venir de casa meditado, pero debemos “hacer” para cambiar la realidad. Abusar de una posición reactiva de meditar y tener conciencia plena cuando la realidad nos exige una intervención rápida y concisa, es una clara temeridad. Emplear técnicas de reflexión en nuestra actividad diaria es básico pero sin caer en la inacción de nuestro hacer. Hay que equivocarse e involucrarse emocionalmente en los intentos si queremos crecer profesionalmente. Hay que escuchar, mucho y bien, pero también actuar, y actuar con la sabiduría destilada de nuestra escucha activa. No podemos ir por la vida de observador, coach o como expendedores de consejos grandilocuentes sino que hay que hacer, intentar, currar, errar y, por tanto aprender. De acuerdo que la gente tenga una actitud reflexiva frente a un entorno tan difícil pero sin olvidar la pedagogía del hacer. La conciencia plena sólo sirve si aprendes a hacer y haces.

4. El mito del optimismo. Como ferviente seguidor de la Psicología Positiva me considero de talante optimista, pero debemos saber de sus carencias. El optimismo necesita del realismo (el concepto optimalista del investigador Tal Ben.Shahar) y a su vez la realidad necesita del optimista. No se conseguirá superar esta situación económica sin ser optimista. Pero debemos venir de casa con la vacuna del optimismo para modular esta actitud con las duras facetas de la realidad. De nada vale dar ánimos en situaciones en las que hay que tomar decisiones posibilistas. De poco vale sonreír en momentos de crispación que necesitan de la dureza de la lógica. Y, en cambio de mucho vale que frente a una situación inadecuada la encaremos con la actitud optimista de tener seguridad que la vamos a resolver. Un optimismo realista se basa en la afirmación de Tal Ben Shahar “O aprendes a fallar o fallamos al aprender”. El optimismo necesita de aceptar el mundo tal como es.

En fin, que de casa hay que venir feliz, emocionado, relajado y optimista si queremos desarrollarnos como profesionales. Y como Chade Men Tan tiene una tarjeta profesional en Google donde pone el siguiente título: El “tipo afable y alegre” de Google (cosa que nadie puede negar), yo propongo que los profesionales hagan su tarjetas personales, donde además de su cargo profesional pongan datos personales que les identifiquen. En mi caso, estoy a punto de encargar una nueva tarjeta donde ponga “psicólogo palentino y tintinólogo leonardino”, y como rasgo personal, innovador y pragmático… Ser persona para tener profesionalidad.

“Los jefes son eclipses para las organizaciones; las personas sólo ven de éstas lo que les dejan ver aquéllos”.

Ni más ni menos. Con claridad meridiana se ha manifestado Eugenio de Andrés, socio-director de Tatum esta mañana durante la presentación de “El buen líder, faro de la conciliación”, un informe conjunto de Fundación MásFamilia, Fundipe y la propia Tatum que analiza el impacto de los estilos de dirección en la implantación de una cultura de conciliación. Y la principal conclusión es que es en la gestión de los equipos (en las distancias cortas, las que ejercen los mandos intermedios) donde verdaderamente se decide el éxito o el fracaso de un proyecto de empresa conciliadora. “El problema está en la diferencia que existe entre lo que queremos hacer y lo que efectivamente se hace y sucede en la organización”. Por eso, para vencer este gap y lograr integrar a todos en la cultura de conciliación, “el reto está en hacer ver que ésta es una potente herramienta de gestión y liderazgo”, ha explicado Eugenio.  Lee el resto de esta entrada

Creando un equipo con el que contar

Bajo la difícil situación económica actual, la capacidad para atraer y retener el talento sigue siendo un factor crítico para la supervivencia de las empresas. No podemos olvidar que son las personas con talento son las que día a día consiguen los resultados, y aunque la rotación haya disminuido, en el mercado laboral sigue habiendo ofertas atractivas para atraer a los mejores profesionales. Lee el resto de esta entrada

Ahora tú: Convierte lo posible en real

Álex Rovira: “No podemos lograr todo que queremos, pero sí mucho más de lo que a priori pensamos. Éste es el mejor momento para dar lo mejor de nosotros mismos”.

Entusiasmo, motivación, confianza, inspiración, actitud positiva y oportunidades se dieron cita la pasada semana en un evento singular organizado por HSM bajo el título “Ahora Tú”, que consiguió congregar a más de 10.000 personas, y en el que Eduardo Punset, Álex Rovira, Mario Alonso Puig y el cantante David Otero “El pescao” fueron los encargados de aportar “una inyección de optimismo” para afrontar el momento actual. Y es que, como señaló Eduardo Punset, “cualquier tiempo pasado fue peor”.

“Se acabó hablar de problemas, es tiempo de hablar de posibilidades, de lo que tenemos que hacer”, añadió Mario Alonso Puig. Su ponencia fue una invitación a realizar un viaje hacia nuestro interior para descubrir el auténtico poder que todos tenemos: “La mediocridad no es lo que nos define; la grandeza sí. Hemos sido creados para vivir un tiempo de vida y no podemos conformarnos con menos”.

Mario Alonso Puig: “Es una lástima que nos enfoquemos sólo en lo que existe y no en lo que podría existir”.

Sueños, confianza y coraje para vencer los miedos, acción y esfuerzo son, para Alonso, los ingredientes básicos que necesitamos para emprender nuestra propia aventura: “Un tigre de bengala consigue cazar una presa una de cada 10 veces que lo intenta, pero se deja la piel en cada uno de esos 10 intentos porque no sabe en cuál de ellos tendrá éxito. Nosotros también tenemos que dejarnos la piel por nuestros sueños”, aseguró porque “es una lástima que nos enfoquemos sólo en lo que existe y no en lo que podría existir”. “Limitamos tremendamente nuestras posibilidades cuando nos mantenemos en los confines de una vida segura. Si una vida no es aventura, no es nada”, añadió. “Sueña en grande, define una estrategia y actúa en pequeño”, recomendó, al tiempo que recordó que “la mayor parte de nuestros miedos son simples percepciones”.

Una llamada a la acción y al entusiasmo que fue compartida por Álex Rovira: “La palabra agua no moja. Comprender no implica hacer. El pensamiento nos lleva a la conclusión, pero es la emoción la que nos lleva a la acción”, aseguró.
“El futuro no es inevitable, sino inventable”, indicó Rovira. “No podemos lograr todo que queremos, pero sí mucho más de lo que a priori pensamos. Éste es el mejor momento para dar lo mejor de nosotros mismos. Y para ello, necesitamos confianza. Porque sin confianza no hay compromiso y sin compromiso no hay calidad”.

http://www.ahora-tu.es/

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